
Sin nervios funcionales, no hay erección. La señal que desencadena el flujo de sangre hacia el pene pasa por los nervios cavernosos. Cuando estos nervios están dañados (cirugía, diabetes, traumatismo), la erección desaparece parcial o totalmente. Esta guía explica las causas, el diagnóstico y los tratamientos disponibles en 2026 para recuperar una función eréctil satisfactoria.
Puntos clave
- Los nervios erectores (nervios cavernosos) son los «cables eléctricos» que transmiten la señal de erección desde el cerebro hasta el pene. Sin ellos, las arterias no se dilatan.
- Las causas principales: cirugía pélvica (prostatectomía, cáncer de recto), neuropatía diabética, enfermedades neurológicas (EM, Parkinson), traumatismos de la médula espinal.
- Si los nervios están totalmente seccionados, los IPDE5 (Viagra, Cialis) no funcionan. Las inyecciones intracavernosas toman el relevo.
¿Qué es un nervio erector y cuál es su función?
Los nervios erectores (o nervios cavernosos) son fibras nerviosas que provienen del plexo hipogástrico inferior. Recorren la cara posterolateral de la próstata, agrupados en las bandeletas neurovasculares, y luego llegan a los cuerpos cavernosos del pene.
Su función: transmitir la señal parasimpática que desencadena la erección. Durante una estimulación sexual, el cerebro envía un impulso a través de estos nervios. Las terminaciones nerviosas liberan óxido nítrico (NO) en las paredes de las arterias de los cuerpos cavernosos. Este NO activa la cascada GMPc → relajación de los músculos lisos → vasodilatación → afluencia sanguínea → erección.
El nervio pudendo (nervio pudendo interno) también desempeña un papel: transmite las sensaciones táctiles del pene hacia el cerebro y controla los músculos del suelo pélvico (bulbocavernoso, isquiocavernoso). Una lesión del nervio pudendo afecta a la sensibilidad del pene y al mantenimiento de la erección, no necesariamente a su desencadenamiento.
¿Cuáles son las causas de una lesión de los nervios de la erección?
La cirugía pélvica (prostatectomía)
Es la causa más frecuente de afectación nerviosa eréctil. Los nervios cavernosos discurren junto a la próstata, a unos milímetros de su cápsula. Durante una prostatectomía radical (extirpación por cáncer), estos nervios pueden estirarse, comprimirse (neurapraxia) o seccionarse.
La preservación nerviosa bilateral permite una recuperación en el 40 a 70 % de los casos a los 2 años. La preservación unilateral: del 20 al 40 %. Sin preservación: la recuperación espontánea es muy rara.
Las cirugías del recto (cáncer colorrectal), de la vejiga (cistectomía radical) y las intervenciones pélvicas mayores exponen a los mismos riesgos. La posición de los nervios los hace extremadamente vulnerables durante cualquier disección en esta zona.
Las enfermedades neurológicas y crónicas (diabetes, esclerosis múltiple, Parkinson)
La diabetes es la causa neurológica crónica más frecuente. La hiperglucemia prolongada deteriora los nervios pequeños (neuropatía periférica). Los nervios cavernosos se ven afectados al mismo tiempo que los nervios de los pies y de las manos. El diabético pierde progresivamente su capacidad de desencadenar la cascada NO → GMPc.
La esclerosis múltiple destruye la vaina de mielina que rodea los nervios. La transmisión de la señal eréctil se vuelve intermitente o imposible. Los trastornos de la erección afectan al 50 a 75 % de los hombres con EM.
La enfermedad de Parkinson afecta a los circuitos dopaminérgicos centrales. La dopamina es a la vez el neurotransmisor del deseo y un modulador de la señal eréctil. El déficit dopaminérgico reduce el deseo y altera el control nervioso de la erección.
Los traumatismos (lesiones de la médula espinal, golpes pélvicos)
Los traumatismos de la médula espinal (accidente de moto, caída, deporte) interrumpen la transmisión entre el cerebro y los nervios pélvicos. Según el nivel de la lesión, las erecciones reflejas (desencadenadas por el tacto, sin control consciente) pueden persistir, pero las erecciones psicógenas (desencadenadas por el pensamiento, las fantasías) se pierden.
Las fracturas de la pelvis y los traumatismos del periné (caída sobre una barra, accidente de bicicleta) pueden lesionar directamente los nervios cavernosos o el nervio pudendo. Para los hombres que sufren una erección difícil tras un traumatismo, es imprescindible una evaluación urológica.
¿Cómo saber si los nervios erectores están afectados?
El diagnóstico se basa en un conjunto de indicios.
La prueba de las erecciones nocturnas y matinales. Las erecciones nocturnas (3 a 5 por noche, durante el sueño paradójico) son automáticas e independientes de toda estimulación sexual. Si están ausentes, la causa es probablemente física (nerviosa o vascular). Si están presentes, el mecanismo funciona y el problema es más probablemente psicológico. Un RigiScan (dispositivo que se lleva por la noche) puede medirlas objetivamente.
La ecografía Doppler peneana evalúa el flujo sanguíneo arterial y detecta una fuga venosa. No mide directamente los nervios, pero si el flujo sanguíneo es normal y la erección no se produce, es un argumento a favor de una afectación nerviosa.
La electromiografía del nervio pudendo y los potenciales evocados somatosensoriales miden la conducción nerviosa. Estas pruebas se reservan para los casos complejos, a menudo en un entorno hospitalario especializado.
La anamnesis clínica sigue siendo la herramienta más importante: antecedentes de cirugía pélvica, diabetes de larga evolución, traumatismo, enfermedad neurológica conocida. Para tener una buena erección, el diagnóstico preciso de la afectación nerviosa orienta la elección del tratamiento.
¿Qué tratamiento seguir si el nervio de la erección está dañado?
El enfoque es progresivo. Se empieza por lo menos invasivo y se aumenta la intensidad según la respuesta. Para una visión general de los tratamientos de la disfunción eréctil, consulte nuestra página de referencia.
La rehabilitación peneana precoz
Tras una cirugía, la rehabilitación empieza en las primeras semanas del postoperatorio. El objetivo: provocar de 2 a 3 erecciones por semana (aunque sean parciales o asistidas) para oxigenar los cuerpos cavernosos y evitar la fibrosis irreversible del tejido eréctil. Cuanto más se espera, más se suman los daños tisulares a los daños nerviosos.
Los medicamentos orales (IPDE5): ¿qué límites tienen?
El sildenafilo y el tadalafilo bloquean la PDE5, lo que mantiene el GMPc y facilita la vasodilatación. Pero para que funcione, es necesario que los nervios sean capaces de liberar al menos un poco de óxido nítrico. Si los nervios están parcialmente conservados (neurapraxia), los IPDE5 suelen funcionar. Si los nervios están totalmente seccionados en ambos lados, los IPDE5 no funcionarán: sin NO liberado = sin GMPc que proteger.
El tadalafilo 5 mg en toma diaria se prescribe con frecuencia en el protocolo de rehabilitación posquirúrgica, aunque la eficacia no sea inmediata. Contribuye a la oxigenación de los tejidos mientras se produce la recuperación nerviosa.
Las inyecciones intracavernosas y las alternativas locales
Cuando los IPDE5 no bastan, las inyecciones intracavernosas de alprostadilo (Edex, Caverject) son la solución de referencia. El alprostadilo (prostaglandina E1) actúa directamente sobre los músculos lisos de los cuerpos cavernosos, sin pasar por los nervios. Tasa de éxito superior al 85 %, incluso tras la sección bilateral de las bandeletas.
La inyección se realiza con una aguja muy fina (30G), prácticamente indolora. Erección en 5 a 10 minutos. La dosis la ajusta progresivamente el urólogo. El gel intrauretral (Vitaros) es una alternativa menos invasiva, que se aplica en el meato uretral, pero con una eficacia inferior. Para los hombres que tienen erecciones débiles después de la cirugía, estos tratamientos locales representan una opción real.
Los dispositivos mecánicos (vacuum / bomba de vacío)
La bomba de vacío crea una depresión que atrae la sangre hacia los cuerpos cavernosos. Un anillo de constricción mantiene la erección. Sin medicamento, sin dependencia de los nervios. Utilizada a diario, complementa la rehabilitación al mantener la oxigenación de los tejidos.
La prótesis de pene como último recurso
Tras 18 a 24 meses de una rehabilitación bien llevada, si ningún tratamiento da un resultado satisfactorio, el implante de pene (prótesis hinchable o semirrígida) es la opción de último recurso. Intervención quirúrgica. Tasa de satisfacción superior al 90 % entre los pacientes y sus parejas. Para los hombres cuya disfunción eréctil es de origen neurológico irreversible, suele ser la solución que devuelve una vida sexual completa.
En los hombres de más de 50 años, los problemas de erección a los 55 años combinan a menudo un componente vascular y otro nervioso.
¿Por qué consultar con el equipo de Kano.care?
En Kano.care, un médico especializado en salud sexual evalúa su situación (antecedentes quirúrgicos, enfermedades neurológicas, tratamientos en curso) y prescribe el tratamiento adaptado a su perfil. Para los IPDE5, la prescripción y la entrega se realizan en 24 a 48 horas. Para las inyecciones y el implante, le orientamos hacia un urólogo colaborador.
Preguntas frecuentes
Sí, parcialmente. En caso de neurapraxia (nervio bloqueado pero no seccionado), la recuperación es posible en 6 a 24 meses. Si el nervio está seccionado, la regeneración espontánea es muy improbable. Se están llevando a cabo investigaciones sobre los injertos nerviosos y los factores neurotróficos.
No, o muy mal. El sildenafilo necesita óxido nítrico (liberado por los nervios) para funcionar. Si los nervios están totalmente seccionados en ambos lados, los IPDE5 no tienen sustrato. Las inyecciones intracavernosas son, entonces, la alternativa de referencia.
Sí, en muchos casos. El orgasmo utiliza vías nerviosas parcialmente diferentes (nervio pudendo, centros cerebrales). La eyaculación puede estar ausente o alterada, pero la sensación de placer suele conservarse.
Dr Sam Ward
Urólogo y andrólogo, dirige el servicio de urología en la Clínica Saint-Jean de Bruselas desde octubre de 2024. Miembro del Comité Ejecutivo de la Cátedra UNESCO de Salud Sexual y Derechos Humanos, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Francófona de Medicina Sexual (SFMS), cofundador de Kano.care, especializado en salud masculina y medicina sexual.







