
A los 70 años, el nivel de testosterona ha caído entre un 30 y un 50 % respecto a los 30 años, con un descenso del 0,4 al 2 % anual a partir de los 40. La fatiga persistente, la disminución de la libido, los problemas de erección y el aumento de peso abdominal son las señales más frecuentes. El diagnóstico se basa en dos análisis de sangre matinales: un nivel inferior a 12 nmol/L confirma el hipogonadismo. Sin embargo, entre un déficit demostrado y el simple efecto de la edad, la frontera es más fina de lo que se cree, y el tratamiento no es sistemático.
Lo que hay que recordar sobre el nivel bajo de testosterona
- Los síntomas: fatiga, disminución de la libido, problemas de erección, aumento de peso, estado de ánimo decaído
- Principales causas: envejecimiento (andropausia), obesidad, diabetes, hipertensión
- Diagnóstico mediante análisis de sangre por la mañana en ayunas y consulta médica
- Tratamiento: normas higiénico-dietéticas y terapia hormonal sustitutiva si es necesario
¿Qué es un nivel bajo de testosterona en el hombre?
El papel de la hormona masculina
La testosterona es, en cierto modo, la esencia de la masculinidad. Producida en un 95 % por los testículos, esta hormona anabolizante tiene un impacto directo en:
- La libido y el rendimiento sexual
- La masa muscular y la distribución de la grasa
- La producción de espermatozoides
- La densidad ósea
- La producción de glóbulos rojos
- La energía y el estado de ánimo
En resumen, ¡es esencial para el bienestar general del hombre! El problema: con la edad, el nivel de testosterona tiende de forma natural a disminuir.
Diferencia entre hipogonadismo y andropausia
Se habla de hipogonadismo en caso de déficit grave, a menudo de origen genético o tumoral. La producción de testosterona es entonces muy baja desde una edad muy temprana.
La andropausia, por su parte, designa la disminución progresiva del nivel de testosterona con la edad. En el hombre, suele comenzar entre los 40 y los 55 años, con un "pico" hacia los 60-70 años. Este declive natural es más lento y menos brusco que la menopausia femenina.
Pero los síntomas pueden llegar a ser molestos en el día a día. Sobre todo porque el efecto acumulado de los años hace su trabajo: ¡a los 70 años, el nivel de testosterona ha disminuido entre un 30 y un 50 % respecto a los treinta!
¿Cuáles son los síntomas de una disminución de testosterona?
Los efectos sexuales: libido y erección
Suele ser la primera señal de alarma. La falta de testosterona provoca con frecuencia:
- Una disminución de la libido: las relaciones son menos frecuentes, menos intensas, a veces completamente desinteresadas. El deseo se debilita.
- Unos problemas de erección: dificultades para lograr o mantener una erección satisfactoria. El déficit altera la relajación de los cuerpos cavernosos.
- Una disminución del volumen de semen y de la calidad del semen.
Al principio, estos síntomas pueden confundirse con una consecuencia normal del envejecimiento. Pero su persistencia debe alertar, sobre todo en caso de problema de erección después de los 40 años o de problema de erección a los 55 años.
Los signos físicos: fatiga, sueño y masa muscular
Más allá de la esfera sexual, un nivel bajo de testosterona tiene repercusiones en todo el cuerpo:
- Una fatiga crónica, incluso después de una buena noche de sueño
- Unos trastornos del sueño: insomnio, despertares nocturnos, apneas
- Una pérdida de masa muscular y un aumento de grasa, sobre todo abdominal
- Una disminución del vello corporal
- Unos sofocos como los de la mujer menopáusica
A largo plazo, el riesgo de osteoporosis también aumenta, con peligro de fractura. Sin contar una posible anemia por falta de glóbulos rojos.
Las consecuencias psicológicas: estado de ánimo y concentración
El impacto psicológico a menudo se subestima. Sin embargo, una carencia de testosterona también influye en:
- El estado de ánimo: irritabilidad, cambios de humor, sensibilidad exacerbada
- La ansiedad y el estrés
- La confianza en uno mismo y la autoafirmación
- Los trastornos de la concentración y de la memoria
- Un cierto aislamiento social por pérdida de motivación
Este cóctel puede derivar en depresión, con una verdadera repercusión familiar y profesional. ¡De ahí la importancia de no dejar la situación sin respuesta!
Las causas principales de la falta de testosterona
El envejecimiento natural del hombre
Como se ha mencionado antes, la causa número 1 de una bajada de testosterona en el hombre adulto sigue siendo el envejecimiento. Con la edad, las células de Leydig producen de forma natural menos hormonas masculinas. Este declive es inevitable, aunque no se produce al mismo ritmo en todos.
Así, la testosterona total disminuye entre un 0,4 y un 2 % al año a partir de los 30-40 años. Mientras que la testosterona libre (biodisponible para los órganos) se reduce entre un 1 y un 3 % cada año.
Para compensar, el organismo fabrica más SHBG, una proteína que se une a la testosterona. Sin embargo, ¡esa testosterona "ligada" ya no está activa! El círculo vicioso está en marcha.
Los factores agravantes y las enfermedades crónicas
Algunos factores de riesgo aceleran aún más la caída hormonal:
- El sobrepeso y la obesidad: el tejido graso favorece la conversión de la testosterona en estrógenos
- La diabetes: la hiperglucemia crónica daña los vasos y altera el eje gonadal
- El sedentarismo y la falta de ejercicio físico
- El estrés crónico y la falta de sueño
- El alcohol y el tabaco en dosis altas
- Ciertos medicamentos (cortisona, opiáceos, quimioterapia)
Por el contrario, unos buenos hábitos de vida ayudan a preservar el capital hormonal el mayor tiempo posible. ¡Un motivo más para cuidar la salud general!
¿Cómo diagnosticar un déficit de testosterona?
La consulta médica y los cuestionarios (Q-ADAM)
Ante la sospecha de andropausia o de hipogonadismo, el primer paso es hablarlo con un médico. Idealmente un urólogo, especialista en salud masculina. ¿El objetivo? Distinguir entre los síntomas relacionados con la testosterona y los que se deben a otra causa.
Durante la consulta, el facultativo se apoya en cuestionarios validados como el Q-ADAM (Cuestionario de la Andropausia). Evalúa punto por punto la gravedad de las molestias:
- ¿Tiene menos erecciones matutinas?
- ¿Está más a menudo cansado e irritable?
- ¿Ha disminuido su libido?
- ¿Ha ganado peso?
El examen clínico también busca signos de carencia hormonal: presión arterial, palpación de los testículos, estado muscular...
Las reglas de oro del análisis de sangre
A continuación llega el momento de la determinación en sangre. Las recomendaciones clínicas sobre el hipogonadismo son claras:
- Realizar el análisis de sangre por la mañana, entre las 8h y las 11h, para respetar el ritmo circadiano de la testosterona
- Estar en ayunas desde al menos 8h
- Hacer 2 determinaciones con unos días de diferencia para confirmar el déficit
- Medir la testosterona total, pero también la testosterona biodisponible y la LH (hormona estimulante)
Por debajo de 12 nmol/L (3,5 ng/ml) de testosterona total, se confirma el diagnóstico de hipogonadismo. Entre 12 y 20 nmol/L, se habla de insuficiencia relativa. Por encima de 20 nmol/L, el nivel se considera normal.
Para afinar el análisis, el especialista a veces también prescribe:
- Un seminograma (calidad del semen)
- Un perfil lipídico (colesterol)
- Una determinación del PSA (antígeno prostático)
- Una densitometría ósea (densidad ósea)
Objetivo: evaluar el impacto global de la falta de testosterona y descartar otras patologías.
Tratamientos y soluciones: ¿qué hacer?
La mejora de los hábitos de vida
En caso de carencia moderada, unas medidas higiénico-dietéticas sencillas pueden bastar para remontar la situación:
- Limitar el alcohol y dejar de fumar
- Evitar el sobrepeso con una alimentación equilibrada
- Moverse al menos 30 min al día, con ejercicios de fortalecimiento muscular
- Dormir al menos 7h por noche, favoreciendo ciclos regulares
- Gestionar el estrés mediante la relajación, la coherencia cardíaca...
La idea es reactivar de forma natural la producción de testosterona, sin medicamentos. ¡Es más fácil decirlo que hacerlo, pero los beneficios son reales!
Los tratamientos médicos mediante hormonoterapia
Cuando el déficit es grave o las medidas básicas no son suficientes, puede proponerse una hormonoterapia sustitutiva. El principio: aportar testosterona de síntesis para compensar la carencia.
Existen varias fórmulas y vías de administración:
- Las inyecciones intramusculares de liberación prolongada
- Los geles o parches para aplicar sobre la piel cada día
- Los comprimidos para disolver bajo la lengua
La mayoría requieren un seguimiento médico regular para ajustar las dosis y vigilar posibles efectos secundarios. Es el caso de los geles, que conllevan un riesgo de sobredosis en caso de aplicación excesiva.
Otro inconveniente: el tratamiento está contraindicado en caso de cáncer de próstata, enfermedad cardiovascular grave o trastornos de la coagulación. De ahí la importancia de sopesar bien la relación beneficio/riesgo con su urólogo.
¿Cuándo hay que consultar a un especialista?
¿Se reconoce en estos síntomas de un nivel bajo de testosterona? Primer paso: coméntelo con su médico de cabecera. Un análisis biológico y algunas preguntas concretas le ayudarán a verlo con mayor claridad.
Al mismo tiempo, no dude en consultar a un urólogo, sobre todo si ya no consigue una erección o en caso de trastornos sexuales persistentes (descenso de la libido, disfunción eréctil). Estos especialistas son los más indicados para encontrar la causa del problema y proponerle un tratamiento adecuado.
Consultar a un urólogo sigue siendo el primer paso para obtener un diagnóstico personalizado. La exploración clínica y los análisis médicos son indispensables para distinguir los verdaderos déficits de testosterona de los simples efectos de la edad.
En caso de andropausia confirmada, el especialista también podrá orientarle hacia una hormonoterapia sustitutiva. Un tratamiento de unos meses suele bastar para recuperar el tono, la energía y el deseo.
Demasiados hombres tardan aún en consultar por vergüenza o fatalismo. Sin embargo, los trastornos de la testosterona no son una fatalidad. Si sus análisis confirman una carencia, existen soluciones concretas para recuperar una calidad de vida normal.
Así que no espere más para hablarlo con un profesional sanitario. Una teleconsulta con un médico de Kano puede ser un primer paso tranquilizador hacia un tratamiento eficaz. Una forma de recuperar la confianza y la serenidad frente a esa famosa «edad crítica» masculina.
Dr Sam Ward
Urólogo y andrólogo, dirige el servicio de urología en la Clínica Saint-Jean de Bruselas desde octubre de 2024. Miembro del Comité Ejecutivo de la Cátedra UNESCO de Salud Sexual y Derechos Humanos, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Francófona de Medicina Sexual (SFMS), cofundador de Kano.care, especializado en salud masculina y medicina sexual.







