
La eyaculación precoz afecta de forma recurrente al 20-30% de los hombres en España, y el 71% declara haber vivido un episodio durante el año. Sin embargo, menos de uno de cada seis hombres consulta: la vergüenza es señalada como principal freno por casi la mitad de los afectados, y solo el 36% se atreve a hablar de ello con su pareja. Las consecuencias van mucho más allá de la cama: rupturas en el 15% de los casos, ansiedad por el rendimiento, depresión, aislamiento. Lo que muchos no saben es que el primer paso hacia una solución no pasa necesariamente por un especialista.
¿A cuántos hombres afecta la eyaculación precoz en España?
Los estudios coinciden en mostrar que la eyaculación precoz afecta a una parte significativa de la población masculina. Según diversas encuestas, cerca de un tercio de los hombres (31 %) declaran haber eyaculado alguna vez antes incluso de la penetración al menos una vez en su vida. Si se amplía la definición a quienes han eyaculado en el momento de la penetración o poco después, la cifra asciende al 59 %. Por último, el 71 % de los hombres sexualmente activos reconocen haber eyaculado demasiado rápido durante los últimos doce meses.
La prevalencia de la EP varía según la definición que se adopte:
- Definición estricta (eyaculación sistemática antes o justo después de la penetración, en menos de uno o dos minutos): entre el 20 y el 30 % de los hombres se verían afectados de forma recurrente.
- Definición ampliada (incapacidad para controlar la eyaculación antes del orgasmo de la pareja): hasta el 80 % de los hombres admiten haber vivido ya este problema al menos una vez en su vida.
La EP puede afectar a los hombres de cualquier edad, aunque la edad media de los hombres afectados se sitúa en torno a los 39 años. No es, por tanto, exclusiva de los jóvenes o de las personas mayores, sino que concierne al conjunto de la población masculina adulta.
Plazos y modalidades de atención
A pesar de la frecuencia del trastorno, la atención médica sigue siendo poco habitual y a menudo tardía. Según las encuestas, solo entre el 10 y el 16 % de los hombres afectados han consultado alguna vez a un profesional sanitario por este motivo. La mayoría espera a que la situación se vuelva insoportable o a que las consecuencias sean graves antes de dar el paso.
El tiempo medio entre la aparición de los síntomas y la primera consulta no está cuantificado con precisión en los estudios, pero los datos indican que este plazo se cuenta en años para muchos hombres. Una encuesta europea señala que el sufrimiento asociado a la EP puede durar numerosos años antes de que se emprenda una búsqueda de atención.
Las modalidades de atención, cuando se producen, son variadas:
- Algunos hombres consultan a su médico de cabecera, otros a un urólogo o a un sexólogo.
- Las soluciones propuestas pueden incluir terapias conductuales, tratamientos farmacológicos (como la dapoxetina) o técnicas locales (por ejemplo, las inyecciones de ácido hialurónico en algunos casos).
- Las soluciones no médicas, a veces ineficaces o arriesgadas, también se intentan con frecuencia en primera instancia.
¿Por qué no consultan los hombres? Los obstáculos para recibir atención
Varios factores explican la reticencia de los hombres a consultar por la eyaculación precoz:
- La vergüenza y el miedo al juicio: la sexualidad masculina sigue estando muy asociada al rendimiento. Reconocer un trastorno como la EP se percibe como un ataque a la virilidad y a la propia imagen. Cerca de la mitad de los hombres que no han consultado citan la vergüenza como principal obstáculo.
- El tabú y la intimidad del tema: la EP rara vez se aborda, ni siquiera dentro de la pareja. Solo el 36 % de los hombres se atreven a hablar de ello con su pareja, y son la mitad quienes lo comentan con un profesional sanitario. Por parte de las parejas, el 70 % declaran no haber hablado nunca de ello con nadie, ni siquiera con su cónyuge.
- El desconocimiento de las soluciones: muchos hombres ignoran que existen tratamientos eficaces o creen que el trastorno no tiene tratamiento médico.
- La banalización del problema: algunos hombres consideran la EP como una fatalidad o una simple falta de experiencia, y no como un trastorno que requiere atención.
- El difícil acceso a los especialistas: el escaso número de sexólogos o urólogos especializados, el miedo a no saber a quién dirigirse y el peregrinaje terapéutico contribuyen también al retraso en la atención.
Consecuencias de la eyaculación precoz en la vida de los hombres y de la pareja
La eyaculación precoz tiene repercusiones importantes, a menudo subestimadas, en la calidad de vida de los hombres y de su entorno.
Consecuencias psicológicas
- Pérdida de autoestima y sensación de fracaso: los hombres afectados se sienten a menudo «anormales», se culpabilizan y cuestionan su identidad masculina.
- Ansiedad de rendimiento : el miedo a repetir el fracaso sexual crea un círculo vicioso de angustia y evitación de la intimidad.
- Depresión y aislamiento : a fuerza de sufrir en silencio y no encontrar solución, algunos hombres caen en el desánimo, incluso en la depresión, y acaban evitando cualquier relación amorosa o sexual.
Consecuencias relacionales y conyugales
- Frustración y conflictos en la pareja : la EP genera frustración, incomodidad y a veces conflictos, ya que la satisfacción sexual de la pareja se ve comprometida.
- Evitación de las relaciones sexuales : por miedo al fracaso, algunos hombres o parejas acaban evitando las relaciones sexuales, lo que puede provocar un distanciamiento afectivo.
- Rupturas : según una encuesta del IFOP, el 15 % de los hombres afectados declaran haber sufrido ya una ruptura a causa de la EP, mientras que el 29 % de las mujeres que han tenido una pareja con eyaculación precoz afirman que este trastorno fue el origen de una separación.
Consecuencias sociales
- Tabú y aislamiento : el peso del tabú aísla a los hombres afectados, que no se atreven a hablar de ello ni a buscar apoyo entre su entorno o profesionales.
- Impacto en la salud general : el malestar psicológico y relacional puede tener repercusiones en la salud general, el estado de ánimo, la confianza en uno mismo y la calidad de vida en un sentido amplio.
Conclusión
La eyaculación precoz es un trastorno sexual muy extendido en España, que afecta de forma recurrente a entre el 20 y el 30 % de los hombres, y hasta el 71 % de los hombres sexualmente activos declaran haber experimentado ya este problema durante el último año. A pesar de su gran impacto en la calidad de vida, la salud psicológica y la estabilidad de las parejas, la EP sigue siendo en gran medida un tabú. La vergüenza, el miedo al juicio, el desconocimiento de las soluciones y la dificultad de acceso a especialistas explican el frecuente retraso en la atención, que a menudo se cuenta en años.
Sin embargo, existen soluciones eficaces, ya sean conductuales, farmacológicas o, en algunos casos, quirúrgicas. El primer paso para salir del círculo vicioso del sufrimiento y el aislamiento es atreverse a hablar de ello, primero con la pareja y después con un profesional sanitario. Romper el tabú en torno a la eyaculación precoz es un reto de salud pública, para permitir que cada hombre y cada pareja vivan una sexualidad plena y sin complejos.
Dr Sam Ward
Urólogo y andrólogo, dirige el servicio de urología en la Clínica Saint-Jean de Bruselas desde octubre de 2024. Miembro del Comité Ejecutivo de la Cátedra UNESCO de Salud Sexual y Derechos Humanos, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Francófona de Medicina Sexual (SFMS), cofundador de Kano.care, especializado en salud masculina y medicina sexual.







