
El déficit de testosterona afecta a muchos hombres, a menudo sin que sean conscientes de ello. La fatiga persistente, la disminución de la libido o las dificultades de erección pueden ser señales de alerta. En este artículo, descubrirá cómo reconocer los síntomas, comprender las causas y, sobre todo, qué soluciones existen para recuperar su equilibrio hormonal y su calidad de vida.
¿Qué es la testosterona y por qué es tan importante?
La testosterona es la principal hormona masculina. Se produce en un 95 % en sus testículos y desempeña un papel fundamental en numerosos aspectos de su salud.
En concreto, esta hormona interviene en:
- El desarrollo muscular y el mantenimiento de la masa ósea
- Su deseo sexual y los mecanismos de la erección
- La distribución de las grasas y su metabolismo
- Su estado de ánimo, su energía y sus capacidades cognitivas
De forma natural, su producción de testosterona alcanza su punto máximo entre los 20 y los 30 años. Después, disminuye progresivamente en torno a un 1 a 2 % al año a partir de los 30-40 años. Esta bajada se vuelve problemática cuando se acelera o provoca síntomas molestos en el día a día.
« Un nivel de testosterona demasiado bajo puede afectar a mucho más que a su vida sexual: es su vitalidad global la que está en juego. »
¿A partir de cuándo se habla de déficit?
Los médicos consideran que existe déficit cuando su testosteronemia total es inferior a 300 ng/dL (es decir, unos 10,4 nmol/L). Sin embargo, esta cifra por sí sola no basta.
En efecto, alrededor del 60 % de su testosterona está unida a una proteína llamada SHBG y, por tanto, permanece inactiva. Solo la testosterona libre (2-3 %) es realmente utilizable por su organismo. Por eso los especialistas recomiendan hoy medir la testosterona libre o biodisponible para un diagnóstico más fiable, según las recomendaciones de las sociedades de urología.
Las causas de una bajada de testosterona
Varios factores pueden explicar una disminución de sus niveles hormonales. Los médicos distinguen dos grandes tipos de hipogonadismo.
Los orígenes médicos
El hipogonadismo primario se produce cuando sus testículos ya no responden correctamente a las señales hormonales. Puede estar relacionado con el síndrome de Klinefelter, con una quimioterapia o con un traumatismo testicular.
El hipogonadismo secundario se debe a un problema a nivel del hipotálamo o de la hipófisis, las glándulas que controlan la producción de testosterona.
En cuanto a la andropausia (o déficit androgénico ligado a la edad), afecta a alrededor del 20 % de los hombres mayores de 60 años y hasta al 50 % de los hombres mayores de 80 años.
Los factores agravantes
Su estilo de vida influye directamente en sus niveles hormonales. Entre los principales factores de riesgo:
- La obesidad: el tejido graso transforma la testosterona en estrógenos
- La diabetes de tipo 2: entre el 30 y el 50 % de los diabéticos presentan un déficit
- La apnea del sueño: altera la producción hormonal nocturna
- Ciertos medicamentos: opioides, corticoides, tratamientos antiandrógenos
- El estrés crónico: el cortisol frena directamente la producción de testosterona
- El consumo excesivo de alcohol
¿Cómo reconocer los síntomas de un déficit?
Los signos de una falta de testosterona suelen instaurarse de forma progresiva, lo que a veces los hace difíciles de identificar.
En el plano sexual
La disminución de la libido suele ser la primera señal de alerta. También puede constatar una reducción de la frecuencia de sus relaciones, dificultades para conseguir o mantener una erección o incluso una reducción del volumen del eyaculado.
« Los trastornos sexuales suelen estar en primer plano en un déficit de testosterona, pero solo son la parte visible del iceberg. »
En el plano físico
- Fatiga crónica que no mejora con el reposo
- Pérdida de masa muscular y aumento de grasa abdominal
- Sensibilidad de las glándulas mamarias (ginecomastia)
- Fragilidad ósea con mayor riesgo de osteoporosis
En el plano psicológico
- Irritabilidad y cambios de humor inexplicables
- Síntomas depresivos o falta de motivación
- Trastornos del sueño y dificultades de concentración
El diagnóstico: ¿cómo confirmar un déficit?
Si reconoce varios de estos síntomas, es importante que acuda a la consulta. El diagnóstico se basa en un análisis de sangre específico asociado a una exploración clínica.
El protocolo de determinación
Para que sea fiable, su análisis de sangre debe cumplir ciertas condiciones precisas:
- En ayunas
- Entre las 7:00 y las 11:00 (sus niveles son naturalmente más elevados por la mañana)
- Confirmado con una segunda determinación con un mes de intervalo
Una determinación realizada por la tarde puede infravalorar sus niveles entre un 15 y un 20 % y falsear el diagnóstico.
Los análisis complementarios
El estudio completo suele incluir:
- Testosterona total y libre: para evaluar su estado hormonal
- LH y FSH: para determinar si el problema procede de los testículos o del cerebro
- SHBG: para calcular la testosterona realmente disponible
- Prolactina y PSA: para descartar otras patologías
Las soluciones para tratar un déficit de testosterona
Una vez confirmado el diagnóstico, existen varias opciones terapéuticas para restablecer unos niveles normales y aliviar sus síntomas.
El tratamiento hormonal sustitutivo
La terapia de reemplazo de testosterona (TRT) es el tratamiento de referencia. Se presenta en distintas formas:
- Geles transdérmicos: aplicación diaria, niveles estables y fisiológicos
- Inyecciones intramusculares : cada 2 a 12 semanas según la formulación
- Parches cutáneos : menos utilizados porque pueden irritar la piel
« Antes de cualquier tratamiento, es indispensable un estudio prostático completo. La testosterona está contraindicada en caso de cáncer de próstata activo o de insuficiencia cardíaca grave. »
En España, la prescripción inicial de testosterona está reservada a endocrinólogos, urólogos o ginecólogos.
La importancia de los hábitos de vida
El tratamiento hormonal solo es eficaz si se acompaña de una optimización de su estilo de vida:
- Perder peso : una reducción del 10 % puede aumentar significativamente su testosterona
- Practicar musculación : estimula de forma natural su producción hormonal
- Cuidar su alimentación : el zinc, la vitamina D y las grasas saludables son esenciales
- Dormir lo suficiente : de 7 a 8 horas por noche favorecen el equilibrio hormonal
El seguimiento médico regular
Es indispensable una supervisión médica a los 3, 6 y 12 meses, y después cada año. Permite comprobar la eficacia del tratamiento y vigilar posibles efectos secundarios como la poliglobulia (aumento de los glóbulos rojos).
Preguntas frecuentes sobre el déficit de testosterona
Los signos más reveladores son una disminución del deseo sexual, trastornos de la erección, una fatiga persistente a pesar del descanso, una pérdida de masa muscular y un aumento de peso a nivel abdominal. También pueden aparecer cambios de humor como la irritabilidad o síntomas depresivos. Si varios de estos signos persisten, consulte a su médico.
El diagnóstico requiere obligatoriamente un análisis de sangre. Son necesarias dos determinaciones de testosterona realizadas por la mañana en ayunas, entre las 7 y las 11 h, para confirmar el déficit. Un nivel inferior a 300 ng/dL asociado a síntomas clínicos permite establecer el diagnóstico. Su médico también podrá determinar la LH y la FSH para identificar el origen del problema.
Depende de la causa. Si el déficit está relacionado con factores modificables como la obesidad, el estrés o determinados medicamentos, es posible una mejoría actuando sobre estos elementos. En otros casos, puede ser necesario un tratamiento hormonal sustitutivo a largo plazo. Un seguimiento médico regular permite adaptar el abordaje a su situación.
Como todo tratamiento, la suplementación con testosterona conlleva ciertos riesgos que conviene vigilar. Los principales efectos secundarios son el aumento del número de glóbulos rojos (poliglobulia) y un posible aumento del PSA. Por ello son esenciales un estudio previo y un seguimiento regular. El tratamiento está contraindicado en caso de cáncer de próstata activo.
El déficit puede aparecer a cualquier edad, aunque su frecuencia aumenta con los años. En los hombres jóvenes, suele estar relacionado con causas médicas específicas. Después de los 50 años, el déficit androgénico ligado a la edad (andropausia) se vuelve más frecuente, afectando a alrededor del 5 % de los hombres a los 50 años y hasta al 26 % a los 80 años.
Dr Sam Ward
Urólogo y andrólogo, dirige el servicio de urología en la Clínica Saint-Jean de Bruselas desde octubre de 2024. Miembro del Comité Ejecutivo de la Cátedra UNESCO de Salud Sexual y Derechos Humanos, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Francófona de Medicina Sexual (SFMS), cofundador de Kano.care, especializado en salud masculina y medicina sexual.







