
El término BPH designa en medicina la Benign Prostatic Hyperplasia, es decir, la hipertrofia benigna de próstata (HBP) en español. Nada que ver con el sector inmobiliario: se trata de un aumento no canceroso del volumen de la próstata, muy frecuente en el hombre a partir de los 50 años. Aquí le explicamos cómo se diagnostica en 2026 y por qué su impacto va más allá del ámbito urinario.
Les points clés
- La BPH (Benign Prostatic Hyperplasia) es el equivalente en inglés de la HBP (hipertrofia benigna de próstata).
- No es un cáncer y no degenera en cáncer.
- Afecta a alrededor del 60 % de los hombres a partir de los 60 años y a casi el 90 % más allá de los 85 años.
- El diagnóstico se basa en un cuestionario IPSS, un tacto rectal y una determinación del PSA.
- La BPH y la disfunción eréctil coexisten con frecuencia, por mecanismos vasculares y hormonales comunes.
- Una evaluación médica precoz permite adaptar el tratamiento antes de que aparezcan complicaciones.
¿Qué es la BPH (hipertrofia benigna de próstata)?
Si sus síntomas afectan a su día a día, consulte nuestro dossier completo sobre la HBP.
La próstata es una glándula del tamaño de una castaña, situada debajo de la vejiga y atravesada por la uretra. A partir de los 40 años, aumenta progresivamente de volumen. Según la información oficial sobre el adenoma de próstata, es el tumor benigno más frecuente en el hombre, que aparece a partir de los 50 años.
Cuando la próstata crece, puede comprimir la uretra y dificultar la evacuación de la orina. Pero tener una próstata voluminosa no significa necesariamente tener síntomas: el volumen no predice la intensidad de las molestias percibidas. Para profundizar en la relación con las hormonas masculinas, consulte nuestro dossier sobre la relación entre la BPH, la testosterona y la hiperplasia benigna.
¿Cuáles son los síntomas que requieren un diagnóstico de BPH?
Los signos aparecen de forma progresiva. No es usted el único en experimentarlos:
Se distinguen dos familias de signos. Los signos obstructivos reflejan la dificultad para expulsar la orina: chorro débil, dificultad para iniciar la micción, necesidad de esfuerzo, vaciado incompleto y goteo tras la micción. Los signos irritativos provienen de la vejiga, que compensa y se vuelve hiperactiva: ganas frecuentes, despertares nocturnos y urgencias repentinas. La mayoría de los hombres presentan ambos a la vez.
- Ganas frecuentes de orinar durante el día (polaquiuria).
- Despertares nocturnos para ir al baño (nicturia).
- Chorro urinario débil, a veces entrecortado o disperso.
- Dificultad para iniciar la micción (necesidad de esfuerzo).
- Sensación de vaciado incompleto de la vejiga.
- Goteo posmiccional tras orinar.
- Urgencias miccionales repentinas.
Estos trastornos se instauran lentamente, a lo largo de varios años. Uno se acostumbra, lo que explica que a menudo se consulte tarde. Recuerde sobre todo un punto: la intensidad de los síntomas no depende del tamaño de la próstata. Una próstata pequeña mal situada puede molestar mucho, y una próstata grande puede permanecer silenciosa. Es la repercusión sobre la vida cotidiana, más que el volumen, lo que guía la decisión de tratar.
Para entender cómo pueden repercutir estos trastornos en su energía, consulte nuestro dossier sobre los síntomas de la HBP.
¿Cómo se realiza el diagnóstico de la HBP en medicina?
Según el Manual del Colegio de Urología publicado por la Asociación Francesa de Urología sobre la hipertrofia benigna de próstata, el diagnóstico se basa en varias etapas.
La evaluación de los síntomas (el cuestionario)
La herramienta de referencia es el índice IPSS (International Prostate Symptom Score), un autocuestionario de 7 preguntas utilizado en todo el mundo, que mide la gravedad de los síntomas urinarios y su impacto en la calidad de vida. Esto es exactamente lo que reproduce el cuestionario médico de Kano.care: una evaluación rigurosa, en unos minutos, que orienta el seguimiento del tratamiento.
Haga balance: el minitest IPSS
El índice IPSS es fácil de usar en casa. Para cada una de las siguientes situaciones, anote un valor de 0 (nunca) a 5 (casi siempre), según la frecuencia percibida durante el último mes, y luego sume sus respuestas.
- Sensación de vejiga no completamente vacía después de orinar.
- Necesidad de orinar de nuevo menos de dos horas después de finalizar una micción.
- Chorro que se detiene y reanuda varias veces durante la micción.
- Dificultad para contener las ganas de orinar.
- Chorro urinario débil o poco potente.
- Necesidad de empujar o forzar para comenzar a orinar.
- Número de veces que se levanta para orinar entre que se acuesta y se levanta (de 0 a 5 veces o más).
Sume sus siete respuestas. Un total de 0 a 7 corresponde a una molestia leve, de 8 a 19 a una molestia moderada, y de 20 a 35 a una molestia grave. A partir de una molestia moderada, o si su calidad de vida se ve afectada, está justificada una consulta. Este test no sustituye a un diagnóstico médico, pero ayuda a medir la molestia y a hablarlo con un profesional.
Las exploraciones clínicas (tacto rectal y análisis del PSA)
Se proponen sistemáticamente dos exploraciones:
- El tacto rectal evalúa el tamaño, la consistencia y la regularidad de la próstata. Es una exploración rápida, indolora y esencial para descartar un cáncer asociado.
- La determinación sanguínea del PSA (antígeno prostático específico) completa la evaluación. Debe interpretarse según la edad, el volumen prostático y los antecedentes familiares.
Según el cuadro clínico, el médico puede completar el estudio con un análisis de orina, una flujometría urinaria o una ecografía renovesicoprostática.
HBP y salud sexual: ¿qué impacto tiene en sus erecciones?
Este es el aspecto que con demasiada frecuencia se pasa por alto. La HBP y la disfunción eréctil coexisten con frecuencia a partir de los 50 años. Según una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 publicada en Prostate Cancer and Prostatic Diseases (Nature) sobre el impacto de los tratamientos mínimamente invasivos de la HBP en la función sexual, los trastornos urinarios asociados a la HBP repercuten en la calidad de vida sexual, y algunos tratamientos quirúrgicos conllevan un mayor riesgo de trastornos eréctiles o eyaculatorios.
Varios mecanismos explican esta relación: vascularización pélvica compartida, equilibrio hormonal común e inervación local. Algunos tratamientos médicos de la HBP (inhibidores de la 5-alfa-reductasa, alfabloqueantes) también pueden agravar los trastornos sexuales.
Buena noticia práctica: algunos tratamientos de la disfunción eréctil como el tadalafilo 5 mg diario disponen de una autorización de comercialización que permite tratar a la vez la HBP y los trastornos de la erección. Es preferible una evaluación médica global a un abordaje compartimentado. Consulte nuestra página dedicada a la disfunción eréctil y nuestro dossier sobre los síntomas y tratamientos de la hipertrofia de la próstata.
El itinerario asistencial de Kano: un enfoque global para su salud íntima
La vergüenza de abordar el tema en la consulta suele retrasar el tratamiento. Kano.care se ha diseñado para eliminar esa barrera.
Itinerario 100 % en línea, asíncrono y discreto: cuestionario médico seguro, evaluación por un médico colegiado en un plazo de 24 a 48 horas, derivación a pruebas complementarias (PSA, tacto rectal, ecografía) si es necesario, receta médica si su perfil lo permite y entrega a domicilio en paquete sin identificación.
Datos médicos alojados en un proveedor de alojamiento de datos sanitarios (HDS) certificado, plataforma certificada por LegitScript. Más de 4000 hombres atendidos por médicos colegiados, un 91 % de mejora constatada en su salud sexual, valoración media de 4,8/5 en opiniones verificadas. Según los datos recogidos entre más de 2400 pacientes en 2025, el 82 % nunca había consultado antes.
El itinerario asistencial de Kano combina evaluación médica, búsqueda de las causas, orientación terapéutica y acompañamiento a lo largo del tiempo. Para los hombres que se enfrentan a la vez a los síntomas de la HBP y a trastornos de la erección, este enfoque articula ambas dimensiones en lugar de tratarlas por separado.
No prometemos una curación del 100 %. Pero identificar lo que le molesta y adaptar el tratamiento permite, en la mayoría de los casos, una mejora duradera del confort urinario y de la función sexual.
Preguntas frecuentes: sus dudas sobre el diagnóstico de la HBP
El diagnóstico combina un cuestionario IPSS (autoevaluación de las molestias), un tacto rectal, una determinación sanguínea del PSA, un análisis de orina y, según el contexto, una flujometría o una ecografía renovesicoprostática.
Ganas frecuentes de orinar, levantarse por la noche, chorro débil o entrecortado, dificultad para iniciar la micción, sensación de vaciado incompleto, goteo posmiccional. Estos signos aparecen de forma progresiva a partir de los 50 años.
No directamente, pero coexiste con frecuencia con la disfunción eréctil (mismos factores vasculares, hormonales y neurológicos). Algunos tratamientos de la HBP también pueden repercutir en la sexualidad.
El PSA (antígeno prostático específico), interpretado según la edad, el volumen prostático y los antecedentes. Un PSA elevado no significa automáticamente un cáncer: también puede estar relacionado con una HBP, una prostatitis o una actividad reciente (deporte intenso, relación sexual).
Dr Sam Ward
Urólogo y andrólogo, dirige el servicio de urología en la Clínica Saint-Jean de Bruselas desde octubre de 2024. Miembro del Comité Ejecutivo de la Cátedra UNESCO de Salud Sexual y Derechos Humanos, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Francófona de Medicina Sexual (SFMS), cofundador de Kano.care, especializado en salud masculina y medicina sexual.







