
El priapismo es una erección prolongada (más de 4 horas), dolorosa y sin estimulación sexual, que constituye una urgencia médica. El tipo isquémico, el más frecuente, requiere una intervención rápida para evitar una disfunción eréctil permanente. Causas principales: anemia falciforme, medicamentos (Viagra, antipsicóticos) y traumatismos. Consulte de inmediato en caso de síntomas.
Definición y tipos de priapismo
¿Qué es el priapismo?
El priapismo designa una erección prolongada, a menudo dolorosa, que aparece sin estimulación sexual y persiste más de cuatro horas. Se trata de un trastorno vascular en el que el pene permanece rígido, incapaz de recuperar su flacidez normal. Este fenómeno requiere una evaluación médica rápida para evitar complicaciones graves, como la disfunción eréctil permanente. Al afectar a los cuerpos cavernosos, las estructuras eréctiles del pene, el priapismo representa una urgencia médica en urología, especialmente cuando el flujo sanguíneo está alterado.
Los dos tipos principales de priapismo
Se distinguen esencialmente dos grandes formas de priapismo, que se diferencian por su mecanismo y su gravedad:
El priapismo isquémico (o priapismo de bajo flujo) es el más frecuente y el más urgente. Resulta de un bloqueo del flujo sanguíneo venoso que sale del pene, lo que provoca un estancamiento de la sangre en los cuerpos cavernosos. Esta estasis provoca un dolor intenso y un riesgo elevado de necrosis tisular si no se logra rápidamente la descompresión. Este tipo de priapismo requiere una intervención médica o quirúrgica de urgencia para preservar la función eréctil.
El priapismo no isquémico (o priapismo de alto flujo) es menos doloroso y a menudo se debe a un traumatismo que ha causado una fístula arteriovenosa. En este caso, la sangre circula en exceso pero no se estanca, lo que reduce el riesgo de lesión tisular inmediata. Este tipo de priapismo suele ser menos urgente, pero debe vigilarse y tratarse en función del agravamiento de los síntomas.
También existen formas recurrentes o intermitentes de priapismo, que pueden manifestarse sobre todo en algunos pacientes con trastornos hematológicos como la drepanocitosis. Estos casos requieren un seguimiento especializado en urología para prevenir las complicaciones a largo plazo.
Causas y factores de riesgo
Causas generales del priapismo
El priapismo puede desencadenarse por varias causas generales que afectan al funcionamiento normal del cuerpo cavernoso y al flujo sanguíneo del pene. Entre las causas más frecuentes se encuentran los trastornos hematológicos, en particular la drepanocitosis, que provoca una obstrucción del flujo sanguíneo en los vasos del pene. Los medicamentos utilizados para tratar la disfunción eréctil, como el tadalafilo, el Viagra o el avanafilo, también pueden provocar un priapismo, sobre todo en caso de uso indebido.
Las causas del priapismo son múltiples y a menudo están relacionadas con factores farmacológicos o hematológicos, por lo que una identificación precisa resulta indispensable para orientar el tratamiento.
Es especialmente el caso del Kamagra, producto ilegal y sin garantías de calidad, cuyos peligros incluyen un riesgo elevado de priapismo relacionado con dosis incontroladas de sildenafilo.
« Importante: Algunas sustancias ilícitas, como la cocaína, se sabe que inducen erecciones persistentes y dolorosas que requieren una atención médica inmediata. »
Otros medicamentos, como los antipsicóticos atípicos, los corticosteroides y algunos anticoagulantes, también están implicados en la aparición del priapismo, a menudo en su forma isquémica. Entre las causas más raras, se pueden citar los cánceres locales, en particular el cáncer de próstata, o los traumatismos perineales que provocan fístulas arteriales responsables del priapismo no isquémico. Por último, las infecciones genitales o inflamaciones locales pueden, en algunos casos, estar asociadas a este trastorno.
Factores de riesgo específicos
Algunos pacientes presentan un riesgo mayor de desarrollar un priapismo debido a su edad, a sus antecedentes médicos o a patologías específicas. Los hombres jóvenes, en particular los de origen africano o mediterráneo, se ven afectados con mayor frecuencia por el priapismo relacionado con la drepanocitosis.
Además, los antecedentes de exámenes clínicos en urología, los tratamientos prolongados con ciertos medicamentos como los antipsicóticos, el litio o los corticoides, así como la presencia de trastornos neurológicos o de afecciones medulares, pueden favorecer la aparición del priapismo.
El priapismo intermitente crónico, caracterizado por una alternancia entre erecciones persistentes y retornos a la normalidad, constituye un factor de riesgo de disfunción eréctil posterior. Por último, aunque la edad media de los pacientes con priapismo isquémico varía, los hombres de mayor edad pueden desarrollar este trastorno en un contexto de cánceres o de tratamientos farmacológicos complejos.
Enfoques de tratamiento recomendados
Tratamiento inmediato del priapismo
El tratamiento del priapismo isquémico debe iniciarse de urgencia, ya que esta afección presenta un riesgo elevado de complicaciones graves. El primer paso consiste generalmente en aspirar la sangre retenida en los cuerpos cavernosos con ayuda de una jeringa. Este procedimiento permite reducir la presión y favorece la detumescencia.
Tras esta aspiración, a menudo se realiza una irrigación con suero fisiológico, seguida de la inyección intracavernosa de simpaticomiméticos. El medicamento más utilizado es la fenilefrina, un alfaagonista que ayuda a disminuir la congestión sanguínea.
Para limitar el dolor durante estas intervenciones, se administra generalmente una anestesia local o un bloqueo del nervio dorsal del pene. Si la aspiración-irrigación y las inyecciones de fenilefrina no logran la detumescencia, debe plantearse sin demora (en las horas siguientes, no tras 48 horas) una intervención quirúrgica. En este caso, se realiza un shunt quirúrgico para drenar la sangre de los cuerpos cavernosos hacia otras estructuras, como el glande o el cuerpo esponjoso, con el fin de restaurar una circulación normal.
Opciones de tratamiento a largo plazo
Para prevenir las recidivas del priapismo, en particular en los casos intermitentes o crónicos, es esencial un tratamiento médico adecuado. Algunos pacientes pueden beneficiarse de la prescripción de medicamentos como la etilefrina, administrada por vía oral o inyectable, a dosis específicas para reducir la frecuencia y la duración de los episodios.
« A tener en cuenta: Ninguna medida física sustituye la atención urgente: si la erección supera las 4 horas hay que acudir de inmediato a urgencias (112). Las medidas conservadoras solo pueden intentarse en los primeros minutos de un episodio intermitente y siempre por indicación de su urólogo. »
Cuando el priapismo está relacionado con patologías subyacentes como la drepanocitosis, es importante tratar la enfermedad de base. Por ejemplo, pueden ser necesarias pruebas como la electroforesis de la hemoglobina para adaptar el tratamiento. También se recomienda un seguimiento regular en un servicio de urología, idealmente en un hospital universitario, para ajustar los tratamientos y vigilar la posible aparición de complicaciones como la disfunción eréctil.
En caso de disfunción eréctil persistente, pueden considerarse medicamentos específicos como el sildenafilo, el tadalafilo o el vardenafilo bajo control médico. Sin embargo, su uso está formalmente prohibido durante los episodios agudos de priapismo.
Del mismo modo, algunas pomadas para tener erecciones de farmacia pueden interactuar con tratamientos en curso: nuestra guía detalla las precauciones que deben respetarse.
Conclusión
El priapismo, en particular el priapismo isquémico, constituye una verdadera urgencia médica. Una atención rápida es indispensable para evitar complicaciones graves, como la disfunción eréctil permanente. Las causas de esta afección son variadas y pueden incluir trastornos hematológicos o incluso la toma de determinados medicamentos. Por ello, una detección precoz por parte de un médico o un urólogo es esencial.
El tratamiento, ya sea de tipo médico o quirúrgico, tiene como objetivo restablecer un flujo sanguíneo normal en el cuerpo cavernoso y permitir la recuperación de la función eréctil. Si aparece una erección persistente o dolorosa, es fundamental acudir sin demora a un servicio de urología especializado. Esto garantiza una atención adecuada y previene posibles secuelas.
Preguntas frecuentes sobre el priapismo
Los principales síntomas del priapismo son una erección persistente que dura más de cuatro horas, a menudo dolorosa, con un pene rígido mientras que el glande puede permanecer a veces flácido, y todo ello sin excitación sexual ni eyaculación. El dolor es especialmente intenso en el caso del priapismo isquémico. Es imprescindible consultar a un médico de inmediato en cuanto aparezcan estos síntomas, con el fin de evitar lesiones permanentes de los tejidos eréctiles y preservar la función sexual futura.
Las causas más frecuentes del priapismo son las inyecciones intracavernosas mal dosificadas, los trastornos sanguíneos como la drepanocitosis, los fármacos psicótropos (antipsicóticos, antidepresivos), los antihipertensivos, los traumatismos genitales, determinados cánceres, en particular el de próstata, así como el uso de drogas como la cocaína o la anfetamina. El priapismo asociado a los medicamentos orales para los trastornos de la erección, como el sildenafilo (Viagra) o el tadalafilo (Cialis), es muy poco frecuente.
Sí, el priapismo es una urgencia médica si la erección dura más de cuatro horas sin estimulación. Si no se trata, puede provocar un sufrimiento isquémico de los tejidos eréctiles y una necrosis, lo que puede ocasionar una insuficiencia eréctil irreversible. Cuanto mayor es el tiempo transcurrido antes del tratamiento, mayor es el riesgo de secuelas permanentes. Pasadas las 24 horas, los daños tisulares suelen volverse irreversibles.
El priapismo isquémico requiere un tratamiento urgente, que puede incluir la aspiración de la sangre, inyecciones intracavernosas de vasoconstrictores como la fenilefrina o, en algunos casos, una cirugía de derivación (shunt) para restablecer la circulación sanguínea. En cambio, el priapismo no isquémico suele ser menos urgente, a menudo se resuelve de forma espontánea y puede tratarse mediante embolización o ligadura quirúrgica de la arteria dañada si es necesario.
En las personas de riesgo, especialmente las que padecen anemia falciforme o toman medicamentos que pueden provocar priapismo, existen varias medidas preventivas. Se recomienda respetar escrupulosamente las posologías prescritas para los tratamientos de la disfunción eréctil, evitar las sustancias ilícitas y hablar con su médico sobre las alternativas terapéuticas. Un seguimiento periódico en urología permite además anticipar y gestionar los episodios recurrentes.
Una erección normal, incluso prolongada, se desencadena por una estimulación sexual y desaparece tras la eyaculación o el fin de la estimulación. El priapismo, en cambio, aparece sin ninguna excitación sexual, persiste más de cuatro horas, suele acompañarse de dolores importantes y no desaparece de forma espontánea. El glande suele permanecer blando en el priapismo isquémico, a diferencia de una erección normal en la que todo el pene está rígido.
Aunque el priapismo es un efecto secundario poco frecuente de los inhibidores de la fosfodiesterasa de tipo 5 (PDE5) como el Viagra, el Cialis o el tadalafilo, el riesgo existe efectivamente, en particular en caso de sobredosis o de un uso no conforme a las recomendaciones médicas. Este riesgo aumenta cuando estos medicamentos se combinan con otras sustancias o se toman sin consejo médico. Es esencial respetar siempre las prescripciones y consultar rápidamente en caso de erección prolongada.
Cuando el tratamiento médico (aspiración e inyección de fenilefrina) fracasa, la intervención quirúrgica de derivación (shunt) se indica de inmediato, sin esperar 48 horas. Este procedimiento consiste en crear una comunicación entre los cuerpos cavernosos y otras estructuras vasculares (glande, cuerpo esponjoso o vena safena) para permitir la evacuación de la sangre estancada. La intervención se realiza generalmente bajo anestesia local o general y tiene como objetivo restablecer rápidamente un flujo sanguíneo normal para preservar al máximo la función eréctil futura.
Las secuelas del priapismo dependen principalmente de la rapidez del abordaje. Un tratamiento precoz (en las primeras horas) ofrece generalmente un excelente pronóstico con preservación de la función eréctil. En cambio, un retraso prolongado en el tratamiento puede provocar una fibrosis de los cuerpos cavernosos, una disfunción eréctil permanente que a veces requiere el recurso a prótesis de pene y, en los casos más graves, una deformación del pene. Se recomienda un seguimiento urológico periódico tras un episodio de priapismo. La fibrosis de los cuerpos cavernosos consecutiva a un priapismo mal tratado también puede conducir a un acortamiento del pene, una secuela bien descrita de los priapismos isquémicos prolongados.
Al contrario de lo que se cree, el priapismo no está causado por factores psicológicos ni por una excitación excesiva. Se trata de un problema puramente fisiológico ligado a una anomalía de la circulación sanguínea en el pene. Sin embargo, las consecuencias psicológicas de un episodio de priapismo pueden ser importantes, en particular la ansiedad relacionada con la recaída, el estrés postraumático a raíz de la urgencia médica o incluso el impacto psicológico de una eventual disfunción eréctil residual. En ocasiones puede resultar beneficioso un acompañamiento psicológico.
Dr Sam Ward
Urólogo y andrólogo, dirige el servicio de urología en la Clínica Saint-Jean de Bruselas desde octubre de 2024. Miembro del Comité Ejecutivo de la Cátedra UNESCO de Salud Sexual y Derechos Humanos, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Francófona de Medicina Sexual (SFMS), cofundador de Kano.care, especializado en salud masculina y medicina sexual.


