
A partir de los 50 años hay dos temas que aparecen a menudo: la bajada de testosterona, llamada andropausia, y el aumento de tamaño de la próstata. Están relacionados, pero no de la forma que suele creerse. Una testosterona baja no protege la próstata, y un tratamiento con testosterona no provoca cáncer en un hombre bien valorado. Esto es lo que dice la medicina sobre esta relación, el control imprescindible y las soluciones para su vida sexual, con total seguridad.
Puntos clave
- La andropausia, o hipogonadismo de inicio tardío, es una bajada progresiva de la testosterona acompañada de síntomas. No afecta a todos los hombres.
- La próstata crece con la edad por efecto de una hormona derivada de la testosterona, la DHT, incluso cuando la testosterona baja.
- Un tratamiento con testosterona no aumenta el riesgo de cáncer en un hombre bien seleccionado, pero exige un control de la próstata antes y durante el tratamiento.
- Los problemas de erección a partir de los 50 años suelen tener varias causas: la valoración médica es el primer paso.
La andropausia o hipogonadismo de inicio tardío: ¿de qué hablamos?
La palabra «andropausia» designa una bajada de la testosterona con la edad, cuando se acompaña de síntomas. Los médicos hablan de déficit de testosterona o de hipogonadismo de inicio tardío.
La testosterona baja lentamente a partir de los 30 o 40 años, del orden de un 1 a un 2 % al año. Esta bajada es normal. Solo se habla de déficit si es marcada, se confirma con un análisis de sangre y se acompaña de síntomas.
Una gran diferencia con la menopausia femenina
La menopausia es un final brusco y universal del funcionamiento de los ovarios. La andropausia no tiene nada de brusco ni de universal.
La bajada es lenta y parcial. Muchos hombres mantienen un nivel normal toda su vida. Y la fertilidad disminuye, pero no se detiene.
Nuestro artículo sobre los síntomas de la andropausia explica cómo distinguirla de un simple bajón.
Los síntomas físicos y psicológicos que conviene vigilar
Las señales de un déficit rara vez son específicas. Lo que debe alertar es que se acumulen:
- sexuales: menos deseo, erecciones matutinas menos frecuentes, erecciones menos firmes;
- físicos: cansancio, pérdida de músculo, aumento de la barriga;
- psicológicos: ánimo bajo, irritabilidad, sueño menos reparador.
La falta de deseo suele tener otras causas además de las hormonas. Nuestro artículo sobre la falta de deseo en el hombre las repasa. Nuestra página sobre la evolución de la libido por edad muestra lo que forma parte del envejecimiento normal.
La relación médica directa entre andropausia y próstata
La testosterona y el crecimiento de la próstata
La próstata necesita hormonas masculinas para desarrollarse y funcionar. Dentro de la próstata, una enzima transforma la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), una hormona más potente que estimula el crecimiento de las células prostáticas.
Ahí está la paradoja. Con la edad, la testosterona baja y, aun así, la próstata sigue creciendo. La DHT sigue activa en la próstata, y basta con poca hormona para mantener su crecimiento.
Dicho de otro modo, una testosterona baja no protege la próstata. Nuestro artículo sobre la relación entre HBP y testosterona detalla este mecanismo.
La hiperplasia benigna de próstata (HBP) y la edad
La hiperplasia benigna de próstata es un aumento de tamaño no canceroso. Se vuelve muy frecuente con la edad.
Al crecer, la próstata puede dificultar la salida de la orina. Los síntomas de la HBP son sobre todo urinarios:
- un chorro más débil;
- ganas frecuentes de orinar, sobre todo por la noche;
- sensación de no vaciar del todo la vejiga.
La HBP y los problemas de erección suelen ir juntos, porque comparten factores de riesgo: edad, sobrepeso, diabetes y sedentarismo. Nuestro artículo sobre la HBP y la erección explica esta relación.
Tratamiento de la andropausia: ¿qué riesgos reales hay para la próstata?
Testosterona y cáncer de próstata: separar lo cierto de lo falso
Durante décadas se pensó que dar testosterona favorecía el cáncer de próstata. Los datos actuales matizan mucho esta idea.
El modelo de saturación, descrito en European Urology, lo explica. Los receptores de la próstata se saturan con niveles de testosterona bastante bajos. Por encima de ese umbral, añadir testosterona no estimula más la próstata.
Por tanto, la testosterona no crea un cáncer. En cambio, sí puede estimular el crecimiento de un cáncer ya presente, aunque no se haya detectado. Por eso hay que revisar la próstata antes de cualquier tratamiento.
Los ensayos recientes son tranquilizadores. En el ensayo TRAVERSE, con más de 5000 hombres con déficit, el tratamiento con testosterona no aumentó el número de cánceres de próstata frente al placebo. Pero estos hombres se habían valorado con cuidado al inicio para descartar un riesgo elevado.
El mismo ensayo no mostró un aumento de los eventos cardiovasculares graves. Estos resultados no eximen de la prudencia: el tratamiento sigue reservado a los hombres con un déficit confirmado.
La importancia del control: PSA y tacto rectal
Antes de empezar un tratamiento con testosterona, el médico revisa el estado de la próstata. Las recomendaciones de la Endocrine Society prevén:
- una determinación del PSA, una proteína que produce la próstata;
- un tacto rectal según la edad y los factores de riesgo;
- un nuevo control unos meses después de empezar el tratamiento, y después de forma periódica.
El tratamiento no se recomienda en caso de cáncer de próstata sin tratar, PSA elevado sin explicación o síntomas urinarios graves. Nuestro artículo sobre la HBP y el PSA explica cómo interpretar este análisis.
Fuera de cualquier tratamiento, la detección precoz del cáncer de próstata se decide caso por caso, como recogen las guías de la Asociación Europea de Urología. Hable con su médico, que le explicará los beneficios y los límites. Nuestro artículo sobre las pruebas de próstata detalla el proceso.
Disfunción eréctil y falta de deseo: actuar con seguridad
Identificar el origen de sus problemas sexuales
A partir de los 50 años, los problemas de erección rara vez tienen una sola causa. Hay varias pistas que explorar:
- vascular: lo más frecuente es que las arterias del pene estén afectadas, como las del corazón;
- hormonal: un déficit de testosterona influye sobre todo en el deseo;
- prostática: una HBP, o algunos de sus tratamientos, puede afectar a la erección o a la eyaculación;
- psicológica: estrés, ansiedad de rendimiento, dificultades de pareja.
Un hombre con problemas de erección puede conservar todo su deseo, como explica nuestro artículo sobre el deseo sexual pese a los problemas de erección. Y al revés, la falta de deseo no siempre impide la erección. Nuestra guía para recuperar la libido detalla estos matices.
Para saber si la testosterona tiene un papel, solo un análisis de sangre por la mañana, repetido, permite sacar conclusiones. Nuestro artículo sobre la testosterona baja explica cómo interpretarlo.
La atención de Kano.care: un enfoque global y seguro
Kano.care no receta de forma automática. Cada solicitud la revisa un médico colegiado, que comprueba sus antecedentes, sus tratamientos y sus factores de riesgo.
Nuestro equipo médico incluye urólogos y andrólogos, como el Dr. Johann Barkatz, cirujano urólogo, andrólogo y sexólogo.
Según su situación:
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- déficit de testosterona y trastornos urinarios: Kano.care todavía no ofrece estas consultas en España; puede apuntarse a la lista de espera para recibir un aviso cuando se abran.
Más de 6000 hombres ya han confiado en Kano.care. Sus datos están protegidos por el secreto médico.
Hábitos de vida: la primera línea de defensa de su salud sexual
Antes de cualquier medicamento, los hábitos de vida actúan a la vez sobre la testosterona, la próstata y la erección:
- perder peso, sobre todo abdominal: el tejido graso transforma parte de la testosterona en estrógenos;
- moverse: el trabajo de fuerza y la resistencia moderada protegen los vasos y ayudan a perder grasa;
- dormir de 7 a 8 horas cada noche;
- limitar el alcohol y dejar el tabaco;
- beber menos por la noche si se levanta para orinar.
Estas medidas pueden bastar para mejorar el nivel de testosterona. No sustituyen la opinión de un médico si los síntomas persisten. Nuestro artículo sobre los tratamientos de la andropausia presenta las demás opciones.
Conclusión: no se quede solo con sus síntomas
La andropausia y la próstata son temas relacionados, pero distintos. Una testosterona baja no protege la próstata, y un tratamiento con testosterona sigue siendo posible en un hombre bien valorado y controlado.
Cansancio, falta de deseo, problemas de erección o ganas de orinar por la noche: estos síntomas no son una fatalidad. Merecen una valoración médica, que permite encontrar la causa y elegir la atención adecuada.
Preguntas frecuentes
La bajada de testosterona no reduce la próstata. Esta suele seguir creciendo con la edad, por efecto de la DHT, una hormona derivada de la testosterona.
En un hombre bien valorado, los ensayos recientes como TRAVERSE no han mostrado más cánceres que con un placebo. Pero la testosterona puede estimular un cáncer ya presente, de ahí el control antes y durante el tratamiento.
Sobre todo menos deseo, erecciones matutinas menos frecuentes y erecciones menos firmes. Estas señales deben mantenerse en el tiempo para sospechar un déficit.
Antes de un tratamiento con testosterona, sí: son imprescindibles un PSA y una exploración de la próstata. Para tratar los problemas de erección, el médico revisa sobre todo su corazón y sus tratamientos, y le orienta si tiene síntomas urinarios.
Solo un médico puede diferenciarlos. Unos síntomas urinarios asociados, un tratamiento de próstata reciente o una operación orientan hacia una causa prostática. Nuestro artículo sobre la relación entre próstata y erección detalla estas situaciones.
Dr Sam Ward
Urólogo y andrólogo, dirige el servicio de urología en la Clínica Saint-Jean de Bruselas desde octubre de 2024. Miembro del Comité Ejecutivo de la Cátedra UNESCO de Salud Sexual y Derechos Humanos, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Francófona de Medicina Sexual (SFMS), cofundador de Kano.care, especializado en salud masculina y medicina sexual.







